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Heal the Bay Blog

Category: Angler Outreach Program

El equipo de comunicaciones de Heal the Bay conversó con Shelley Luce, directora ejecutiva de Heal the Bay, y discutió a fondo su reacción a la historia del diario Los Angeles Times que descubrió el vertido de barriles con DDT cerca de la isla Catalina que ocurrió hace más de tres décadas.

¿Cuál es tu reacción al artículo reciente del LA Times sobre la contaminación por DDT en la Bahía de Santa Monica?

Estoy impactada. Conocemos el sitio superfund de Palos Verdes. Fuimos parte de las investigaciones científicas y legales que se realizaron en las décadas los ‘80 y ‘90. En 1990, los EE. UU. y agencias estatales, presentaron una demanda contra Montrose Chemical Corporation y otras tres empresas, que finalmente se resolvió en el 2001. Heal the Bay ayudó a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) a crear el Programa Educacional Pesquero para informar a los pescadores locales de subsistencia sobre cómo los desechos tóxicos contaminan a los peces que capturan para sus familias y cómo mantenerse sano y salvo.

Pero estos barriles de DDT arrojados cerca de Catalina no formaron parte de la discusión.

Se necesitaron años para negociar los requisitos de limpieza para el sitio de Palos Verdes. Es simplemente inimaginable que la EPA, el Departamento de Justicia (DOJ) y la Junta Estatal de Control de Recursos Hídricos sabían sobre la contaminación adicional y no la incluyeron en los requisitos de limpieza y mitigación.

Los impactos de medio millón de barriles con fugas de DDT son de largo plazo.

El DDT es una sustancia química devastadora porque persiste en el medio ambiente y porque puede ingresar a la cadena alimenticia, biomagnificarse, causar daño a un número incalculable de peces, mamíferos marinos y aves, así como tambien a personas en comunidades vulnerables. Este devastador descubrimiento de barriles con DDT en aguas cercanas a la isla de Catalina es otro golpe para nuestro océano. Los océanos ya están afectados por los impactos del cambio climático, calentamiento y acidificación, sobrepesca y por la contaminación de otros productos hechos por el hombre destinados a “mejorar” la vida, como los plásticos, que nunca se biodegradan ni abandonan el medio ambiente.

¿Qué podemos hacer para responsabilizar a los contaminadores?

Es muy dificil. A veces, como organizaciones sin fines de lucro, tenemos que luchar contra corporaciones poco éticas e incluso con nuestros propios gobiernos. Hoy hablamos del DDT de Montrose Chemical Corporation, el mes pasado vimos como a Exide se le permitió alejarse del desastre tóxico que crearon durante tres décadas y que afectó a más de 10,000 propiedades residenciales y a más de 110,000 residentes en el este de Los Angeles, Boyle Heights, Commerce, Bell Gardens, Vernon, Cudahy, Maywood, Bell y Huntington.1

Las corporaciones pueden irse, los funcionarios de gobierno lo pueden hacer tmbien, pero nuestras comunidades se quedan.

Este DDT fue vertido hace décadas y se pudo llegar a un acuerdo para cubrir parte de esa contaminación. Ahora tenemos que renovar esa lucha para que estos contaminadores rindan cuentas.

Comenzaremos preguntando a la EPA, Departamento de Justicia (DOJ,por sus siglas en inglés), Comisión Costera y Junta Estatal de Control de Recursos Hídricos qué jurisdicción tienen para hacer más reclamos contra las partes responsables del vertido de DDT y colaborar con agencias que demuestren que quieren solucionar este problema. Exigimos soluciones y tomaremos medidas para lograrlas.

¿Qué más se necesita hacer para proteger a las comunidades y sus hábitats?

Además de la acción legal, hay tres cosas que debemos hacer:

1. A través de nuestro Programa Educacional Pesquero, Heal the Bay ha educado a más de 170.000 pescadores de muelles y zona costera en los condados de Los Ángeles y Orange sobre los riesgos de consumir peces locales contaminados con DDT y PCB y necesitamos mucha más educación para las personas que dependen de los peces que capturan para alimentar a sus familias. Esto debe estar dirigido para llegar a las personas más vulnerables, en sus propios idiomas y en los lugares donde se sientan cómodos para recibir esta información.

2. Necesitamos un monitoreo más frecuente y extenso de los sedimentos, peces del océano y peces capturados para la venta, para poder determinar los niveles de contaminación que pueden dañar a los animales y a las personas que los consumen.

3. Debemos buscar la forma de limpiar el DDT y PCB que se encuentran en nuestro océano. Sabemos que el proyecto piloto para cubrir parte del sitio de Palos Verdes no fue exitoso, pero no significa que lo olvidemos. La EPA, Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y otras agencias deben convocar a expertos que puedan dar soluciones, hasta encontrar la forma de lidiar con este legado tóxico.

¿Qué crees que debería hacerse? Contáctanos.

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1 East Yard Communities for Environmental Justice



Heal the Bay’s Communications team sat down with Shelley Luce, Heal the Bay CEO and discussed her reaction to the in-depth story in the Los Angeles Times uncovering DDT dumping near Catalina that happened more than three decades ago.

What is your reaction to the recent LA Times article on DDT pollution in the Bay? 

I am shocked. We know about the superfund site off of Palos Verdes. We worked on the scientific and legal investigations in the 1980s and 1990s. We supported U.S. and state agencies in their lawsuit against Montrose Chemical Corporation and three other companies, which was finally settled in 2001. Heal the Bay helped create the Angler Outreach Program to inform local subsistence anglers about the toxic waste that contaminates the fish they are catching to feed their families. 

But these thousands of barrels of DDT dumped near Catalina were not part of the discussion.  

It took years to negotiate the cleanup requirements for the Palos Verdes site. It’s just unfathomable the Environmental Protection Agency (EPA), Department of Justice (DOJ), and the State Water Board all knew about the additional contamination and did not make that part of the cleanup and mitigation requirements.  

The impacts of half a million barrels of leaking DDT are far-reaching.  

DDT is an especially devastating chemical because it never goes away. It gets into ocean animals and concentrates as it moves up the food chain. It harms untold numbers of fish, marine mammals, and birds, as well as people in especially vulnerable communities – people fishing to feed their families.  

And in this time of climate change, this DDT dumped in the waters off Catalina is yet another blow to our ocean. Oceans are already stressed from warming and acidification, as well as overfishing and pollution from products like plastics, that never biodegrade or leave the environment.  

How can we hold polluters accountable? 

It’s so hard. Sometimes as nonprofits we have to fight unethical corporations and our own governments. Today we’re talking about DDT from Montrose Chemical Corporation. Last month we saw Exide Technologies, Inc. was allowed to walk away from the toxic lead and arsenic mess they created for three decades near 110,000+ residents in East LA, Boyle Heights, Commerce, Bell Gardens, Vernon, Cudahy, Maywood, Bell, and Huntington. 1 Support East Yard Communities for Environmental Justice in the fight to hold Exide accountable.

Corporations can leave. Government officials can leave. But our communities stay. 

This DDT was dumped decades ago and a settlement for a portion of the pollution was already reached. Now we will fight again to hold these polluters accountable. We will start by asking the EPA, DOJ, Coastal Commission, and the State Water Board what jurisdiction they have to bring further claims against the parties responsible for the DDT dumping, and by collaborating with agencies who show they want to fix this problem. We demand solutions and will take action to reach them.      

What more needs to be done to protect communities and habitats? 

In addition to legal action, here are three things we must do:   

  1. We need a lot more education for people who rely on fish they catch to feed their families. Heal the Bay’s Angler Outreach Program is the model: we reach the most vulnerable people, in their own languages, and in places where they feel comfortable receiving this information. 
  2. We need more frequent and extensive monitoring of sediment and fish, to track contamination that can harm animals and the people who eat them. Every five years is not enough; we need detailed assessments to understand what is happening to the DDT that is out there.
  3. We must find a way to clean up the DDT and PCBs in our ocean. We know the pilot project to cap the Palos Verdes site was not a success, but that does not mean we walk away. The EPA, NOAA, and other agencies must convene the experts who can come up with the next step and the next, until we find a way to deal with this toxic legacy.   

 Tell us what you think should be done. Contact Us.

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1 East Yard Communities for Environmental Justice



Heal the Bay’s Angler Outreach Program, through the EPA’s Fish Contamination Education Collaborative (FCEC), has been visiting eight Los Angeles County and Orange County piers throughout the last 17 years, talking to anglers about fish contamination and how to stay safe and healthy. Many anglers come to the coast to catch fish to eat for themselves and their families. Our previous research indicates that 78% of pier anglers fish for subsistence. 

To better understand the local angler community, our outreach team collects zip code information from individuals fishing on piers and along the coast. We recently analyzed this survey data from 2018 and 2019. Our findings help us understand where anglers are located and how to better serve them. 

In 2019, we talked to 8,488 anglers and collected zip codes from 3,052 of those anglers. We collect zip codes only from anglers who are surveyed for the first time. Most of the zip codes (3,001) were from California. The rest were likely tourists and visitors. We even talked with some anglers from as far away as Alaska — fishing in Alaska is surely different than LA!

In both 2018 and 2019, one location had the highest density of anglers surveyed: Hawthorne (90250), a city in the South Bay in southwestern LA County bordered by the 105 freeway on the north and the 405 freeway on the west. According to the LA Times and census data, Hawthorne is a diverse area in the South Bay and LA County with a 44.2% Latinx, 32.4% Black, 12.9% White, and 7.6% Asian population 

In both 2018 and 2019, a few areas showed up in the top five zip codes of anglers: Compton and Willowbrook (90222), Long Beach (90805), and South El Monte (91733).  

In both years, many anglers hailed from areas in the San Gabriel Valley, including South El Monte and Rosemead. The demographics of these two areas differ greatly: South El Monte has a predominantly Latinx (86.2%) population; Rosemead has an Asian (48.6%) and Latinx (41%) population. 

It has been widely shown that People of Color are disproportionately impacted by pollution. This environmental injustice includes air pollution, water pollution, waste dumping, oil drilling and refining, fish contamination, and more. Many communities where anglers live have high pollution burdens on CalEnviroScreen, a tool that compiles environmental, health, and socioeconomic information to produce a score showing which communities are most affected by and most vulnerable to pollution. 

It is imperative that our Angler Outreach Program reaches people effectively in order to protect public health. In example, if anglers speak Spanish, Chinese, and Vietnamese as their first language, warning signage and other resources about fish contamination that are written in English may not be effective. Our Angler Outreach Program has employed multilingual team members who directly engage local anglers about fish contamination and how to stay safe. We have produced educational materials and resources in English, Spanish, Chinese, and Vietnamese. 

Using the results of our zip code survey, we created a heat map of where anglers are located in Los Angeles County, and through it we see many opportunities for additional outreach in specific areas. Ensuring there is accessible and relevant information across Heal the Bay’s programs, especially in top angler zip codes, can increase the number of people we reach and maximize impact. 

It is interesting to also use our zip code survey analysis to gauge how effective other Heal the Bay programs are at reaching angler communities. Heal the Bay Aquarium hosted 24 field trips for 1,217 students from schools in the top angler zip codes* in 2017. Heal the Bay’s Speakers Bureau Program gives free talks (previously in-person and now virtually) throughout LA County, and we gave 39 talks to 2,985 people in the top angler zip codes* in 2017. While Heal the Bay conducts outreach and provides education in many of the communities where anglers are located, there is ample room for growth and a lot more to be done! We are excited to continue our analysis and find new ways to engage anglers and their families with helpful information. 

 *Zip codes with 31-80 anglers in 2018 and 2019. 

 

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Learn more about the Angler Outreach Program:



El Programa Educacional Pesquero de Heal the Bay, a través del Grupo Educacional sobre Contaminación de Peces (FCEC, por sus siglas en inglés) de la EPA, ha estado visitando ocho muelles en los condados de Los Ángeles y Orange durante los últimos 17 años, hablando con pescadores sobre la contaminación de peces y cómo mantenerse seguro y saludable. Muchos pescadores vienen a la costa para pescar y alimentar a sus familias. Nuestra investigación anterior indica que el 78% de los pescadores de muelles pescan para subsistir.

Para comprender mejor a la comunidad de pescadores locales, nuestro equipo educacional recopila información de los códigos postales de las personas que pescan en los muelles y a lo largo de la costa. Recientemente analizamos los datos de estas encuesta del 2018 y 2019. Nuestros hallazgos nos ayudarán a comprender major de donde vienen los pescadores y cómo servirlos mejor.

En 2019, hablamos con 8.488 pescadores y recopilamos códigos postales de 3.052 de ellos. Recopilamos códigos postales solo de pescadores que fueron encuestados por primera vez. La mayoría de estos códigos postales (3.001) eran de California. El resto probablemente fueron de turistas y visitantes. Incluso hablamos con algunos de ellos que provenían de lugares tan lejanos como Alaska. ¡Pescar en Alaska es seguramente diferente a LA!

Tanto en el 2018 como en el 2019, una ubicación tuvo la mayor densidad de encuestados: Hawthorne (90250), una ciudad en South Bay en el suroeste del condado de Los Ángeles que limita con la autopista 105 al norte y la autopista 405 al oeste. Según el LA Times y datos de censo, Hawthorne es un área diversa en South Bay y en el condado de Los Ángeles, con una población que consta de 44,2% latinos, 32,4% negros, 12,9% blancos y 7,6% asiáticos.

Tanto en el 2018 como en el 2019, tres códigos postales aparecieron en los cinco principales códigos postales de los pescadores y fueron: Compton y Willowbrook (90222), Long Beach (90805) y South El Monte (91733).

En ambos años, muchos pescadores vinieron de áreas del Valle de San Gabriel, incluyendo South El Monte y Rosemead. La demografía de estas dos áreas es bastante diferente: el South El Monte tiene una población predominantemente latina (86,2%), Rosemead tiene una división más pareja entre las poblaciones asiáticas (48,6%) y latina (41%).

Se ha demostrado ampliamente que las personas de color se ven afectadas de manera desproporcionada por la contaminación. Esta injusticia ambiental incluye la contaminación del aire, agua, vertimiento de desechos, extracción y refinación de petróleo, contaminación de peces y otras. Muchas de las comunidades de donde provienen los pescadores tienen altas cargas de contaminación. En CalEnviroScreen, una herramienta que recopila información ambiental, de salud y socioeconómica para producir un puntaje que muestra las comunidades son más afectadas y las más vulnerables a la contaminación.

Es imperativo que nuestro Programa Educacional Pesquero eduque y llegue a las personas de manera efectiva para proteger la salud pública. Por ejemplo, si los pescadores hablan español, chino y vietnamita como primer idioma, es posible que las señales de advertencia y otros recursos sobre la contaminación de peces no sean efectivos si solo están escritos en inglés.

Nuestro Programa Educacional Pesquero ha empleado a un equipo multilingüe que involucra directamente a los pescadores locales sobre la contaminación de peces y cómo mantenerse a salvo. Hemos producido materiales y recursos educativos en inglés, español, chino y vietnamita.

Utilizando los resultados de nuestra encuesta sobre el código postal, pudimos crear un mapa para saber de dónde vienen los pescadores en el condado de Los Ángeles, y a través de él hemos visto muchas oportunidades de llegar con programas adicionales en áreas específicas. Asegurarse que haya información accesible y relevante en todos los programas de Heal the Bay, podría aumentar la cantidad de personas a las que llegamos y poder maximizar el impacto de nuestro trabajo, especialmente en las áreas de códigos postales de donde provienen la mayor cantidad de pescadores.

Es interesante también poder utilizar nuestro análisis de encuestas de código postal para evaluar la eficacia de otros programas de Heal the Bay y poder llegar a las comunidades de donde provienen los pescadores. En el año 2017, el Acuario de Heal the Bay organizó 24 excursiones para 1,217 estudiantes de escuelas que estuvieron ubicadas en los principales códigos postales de donde provienen los pescadores. En ese mismo año, el programa Speakers Bureau de Heal the Bay ofreció charlas gratuitas (anteriormente en persona y ahora virtualmente) en todo el condado de Los Ángeles, y dimos 39 charlas a 2,985 personas con códigos postales de donde provienen los pescadores. Si bien Heal the Bay lleva a cabo actividades de divulgación y brinda educación en muchas de las comunidades donde se encuentran los pescadores, hay mucho espacio para el crecimiento y mucho más por hacer. Estamos emocionados de continuar nuestro análisis y encontrar nuevas formas de involucrar a los pescadores y sus familias con información útil.

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Aprende más:



Heal the Bay’s Angler Outreach Program Manager, Frankie Orrala, highlights the history and significance of Venice Pier.

The Santa Monica Bay, spanning from Point Dume in Malibu to the Palos Verdes Peninsula, offers spectacular beaches and fabulous scenic views, as well as fishing piers. Several piers stretch out into the bay, in Malibu, Santa Monica, Venice, Manhattan Beach, Hermosa Beach, and Redondo Beach. Because fishing licenses are not required on piers, they are some of the most popular spots for recreational and subsistence (those who are fishing for food for their family/relatives) anglers.

Venice Pier is one of the oldest, most active piers when it comes to Southern California fishing. Venice Pier, built in 1965, was closed for more than a decade starting in 1986 due to damage and disrepair, but was triumphantly re-opened to the public in 1997 thanks to the vocal advocacy of local residents. The restored pier is fully accessible, with lights, benches, and fish cleaning stations. The surface of the pier is made of concrete and has designated areas for wheelchair accessibility. The pier is managed by the City of Los Angeles Department of Parks and Recreation and is open to the public from 6 a.m. until midnight.

Fishing at the Venice Pier is relaxing and many anglers enjoy this place for its tranquility, for the occasional presence of sea lions, dolphins, a variety of seabirds, and because there are no shops or restaurants that disturb the serious anglers’ focus. Over the years, I have observed a number of different species caught off of this pier, including mackerel, sardines, topsmelt, jacksmelt, corbina, white croakers, surfperch, opaleye, rays, and certain types of sharks.

The Venice Fishing Pier attracts a wide diversity of anglers, and you will often hear a variety of languages ​​such as Spanish, Tagalog, Vietnamese, Chinese, and Russian, among others spoken by the fishermen. Heal the Bay has worked on this pier for 17 years through the Angler Outreach Program (AOP), educating anglers about fish contamination in all 5 of these languages, particularly to help educate them about the dangers of consuming fish which contain high levels of contaminants.

If you’ve been to the Venice Pier, you may have noticed that it, as well as other piers in Santa Monica Bay, has signs posted by the U.S. Environmental Protection Agency to inform anglers about the risks of consuming contaminated fish. Venice is within the red zone established by the California Office of Environmental Health Hazard Assessment (OEHHA), which indicates a higher level of health risk from consuming certain fish in these areas. However, many anglers are still unaware that there are certain fish that should not be consumed due to their high levels of DDT, PCBs, and Mercury. One of the goals of the Angler Outreach Program is to educate anglers about the riskiest fish, which are white croaker, topsmelt, barred sand bass, black croaker, and barracuda. Due to high concentrations of contaminants, these fish should not be consumed.

Heal the Bay’s Angler Outreach Team aims to educate pier anglers about the dangers of consuming high-risk fish species, and make recommendations about the consumption of other fish within the red zone. Any other fish that is not on the list of the most contaminated should be consumed according to the regulations established by the health authorities. The safest way to prepare the fish is to only eat the fillet, discarding head, skin, and innards.

While Heal the Bay’s Angler Outreach Program is observing safety measures due to COVID-19, we are still educating folks about the issue through our blog posts, social media, and educational presentations in English and Spanish— and we are eagerly looking forward to a time when we can get back out and talk directly to anglers.

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La bahía de Santa Mónica, que se extiende desde Point Dume en Malibú hasta la península de Palos Verdes, ofrece playas espectaculares y fabulosas vistas panorámicas, así como muelles de pesca que las convierten en destinos deseables para quienes disfrutan de la pesca. Varios muelles se extienden a lo largo de la bahía, en Malibú, Santa Mónica, Venice, Manhattan Beach, Hermosa Beach y Redondo Beach. Debido a que no se requieren licencias de pesca en los muelles, estos son algunos de los lugares más populares para los pescadores recreativos y de subsistencia (aquellos que pescan para alimentar a sus familias).

Venice Pier es uno de los muelles más antiguos y activos en lo que respecta a la pesca en el sur de California. Venice Pier, construido en 1965, estuvo cerrado durante más de una década a partir de 1986 debido a daños y desperfectos, pero fue reabierto triunfalmente al público en 1997 gracias al apoyo de sus residentes locales. El muelle restaurado es totalmente accesible, tiene luces, bancas y estaciones de limpieza para los pescados. La superficie del muelle está hecha de concreto y tiene áreas designadas para personas en sillas de ruedas. El muelle es administrado por el Departamento de Parques y Recreación de la Ciudad de Los Ángeles y está abierto al público desde las 6 a.m. hasta la medianoche.

La pesca en el muelle de Venice es relajante y muchos pescadores disfrutan de este lugar por su tranquilidad, por la presencia ocasional de lobos marinos, delfines, una variedad de aves marinas, y porque no hay tiendas ni restaurantes que perturben la actividad pesquera. A lo largo de los años, he observado varias especies diferentes capturadas en este muelle, incluyendo macarelas, sardinas, topsmelt, jacksmelt, corbina, corvineta blanca, mojarras, opaleye, rayas y ciertos tipos de tiburones.

El muelle de pesca de Venice atrae a una amplia diversidad de pescadores, y a menudo se puede escuchar una variedad de idiomas como español, tagalo, vietnamita, chino y ruso, entre otros que hablan los pescadores. Heal the Bay ha trabajado en este muelle durante 17 años a través del Programa Educaional Pesquero (AOP), por sus siglas en inglés), educando a los pescadores sobre la contaminación de peces en 5 diferentes idiomas, particularmente para ayudarlos a educar sobre los peligros de consumir peces que tienen altos niveles de contaminantes.

Si has estado en el muelle de Venice, es posible que hayas notado que, al igual que otros muelles en la bahía de Santa Mónica, tienen señales colocadas por la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. para informar a los pescadores sobre los riesgos de consumir peces contaminados. Venice se encuentra dentro de la zona roja establecida por la Oficina de Evaluación de Peligros para la Salud Ambiental de California (OEHHA, por sus siglas en inglés), lo que indica un mayor nivel de riesgo para la salud por consumir ciertos peces dentro de esta área. Sin embargo, muchos pescadores desconocen que hay ciertos pescados que no se deben consumir debido a sus altos niveles de DDT, PCB y mercurio. Uno de los objetivos del programa AOP es educar a los pescadores sobre los peces más riesgosos, como son la corvineta blanca, pejerrey, cabrilla, corvineta negra y barracuda. Debido a las altas concentraciones de contaminantes, estos peces no se deben consumir.

El equipo educational de Heal the Bay tiene como objetivo educar a los pescadores de muelles sobre los peligros de consumir especies de peces de alto riesgo y dar recomendaciones sobre el consumo de otros peces dentro de la zona roja. Cualquier otro pez que no esté en la lista de los más contaminados debe consumirse de acuerdo a las normas establecida por las autoridades sanitarias. La forma más segura de preparar el pescado es comer solo el filete, descartando la cabeza, piel y las visceras.

Si bien el Programa Educacional Pesquero de Heal the Bay está observando todo tipo de medida de seguridad debido al COVID-19, todavía continuamos educando a la gente sobre el tema a través de nuestro blog, redes sociales y presentaciones educativas en inglés y español, y esperamos ansiosamente el momento cuando podamos salir y hablar directamente con los pescadores.

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See all of our Angler Outreach Program blogs. 



Foto de Frankie Orrala

En el extremo suroeste del condado de Los Ángeles se encuentra la península de Palos Verdes. Esta área es conocida por su espectacular vista al mar y sus grandes mansiones, pero cerca de la costa hay un área de sedimentos altamente contaminados. El sedimento contaminado se encuentra en el Océano Pacífico a profundidades de 150 pies o más, demasiado profundo para el contacto humano. Sin embargo, los peces que se encuentran en el área de la plataforma Palos Verdes contienen altas concentraciones de DDT y PCB y continúan representando una amenaza para la salud humana y el medio ambiente natural .


Foto de Frankie Orrala

En una visita reciente a Royal Palms, una zona intermareal en la península de Palos Verde, tuve la oportunidad de observar y hablar con pescadores recreativos y de subsistencia. La pandemia del coronavirus parece haber aumentado el número de estos pescadores y recolectores , quizás como fuente alternativa de alimento para sus familias, ingresos alternativos o simplemente un escape recreativo.

La pesca y la recolección son legales en ciertas áreas siempre que se tenga una licencia de pesca y se respeten las regulaciones. Desafortunadamente, también ha habido informes recientes de personas que no siguen las regulaciones, como no tener una licencia, tomar por encima de los límites legales de captura, tomar especies que están fuera de las tallas permitidas o capturar dentro de Áreas Marinas Protegidas (AMP).

 

 


Foto de Emily Parker

Cuando está saludable, esta zona intermareal muestra una abundancia de vida, que incluye mejillones, caracoles, erizos de mar, anémonas y peces como garibaldi, percas y señoritas. En este día en particular, hubo grupos de familias con niños disfrutando de la variedad de organismos que se pueden encontrar en estas áreas. También hubo varios pescadores que, cuando se les preguntó si sabían que hay ciertos pescados que la gente no debería comer, respondieron que no, y que estaban allí para pescar y llevarse a casa lo que pescaran.

A pesar de los esfuerzos concertados del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California y organizaciones locales como Heal the Bay, LA Waterkeeper y USC Sea Grant, todavía parece haber un obstáculo para hacer llegar información a estos pescadores, muchos de los cuales son personas de color o de quien el inglés parece ser su segundo idioma. Las comunidades de color tienden a ser las más afectadas por la contaminación y los impactos en la salud del COVID-19. Durante mi tiempo allí, compartí información con los pescadores sobre qué peces son seguros para comer y cuáles no.

Entonces, ¿qué peces son seguros?

Qué pescado es seguro para comer depende del área de donde proviene el pescado . Las áreas de pesca en la zona roja (lo que significa niveles más altos de contaminación) incluyen la playa de Santa Mónica al sur del muelle de Santa Mónica hasta el muelle de Seal Beach en el condado de Orange, incluida la península de Palos Verdes. Algunas áreas de pesca en la zona amarilla incluyen los muelles en Ventura, Malibu, Huntington Beach y San Mateo Point. El programa educacional pesquero de Heal the Bay ha educado a miles de pescadores de muelle sobre la contaminación de los peces en el sur de California y tuve la oportunidad de educar a pescadores de la costa en la península de Palos Verdes durante esta pandemia también.

El Programa Educacional Pesquero se ha dirigido específicamente a los pescadores de muelle para la educación porque los muelles concentran a los pescadores más vulnerables a la contaminación, los pescadores de subsistencia, dado que no se requieren licencias de pesca para la pesca en los muelles. Sin embargo, con la pandemia que obliga al cierre de los muelles,  las personas buscan mantenerse físicamente distanciadas y alejadas de los muelles reabiertos, y las dificultades económicas, es posible que debamos reconsiderar nuestro programa educacional para asegurarnos de que los Angelinos nos mantenemos sanos y bien informado sobre la contaminación de peces.


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Photo by Frankie Orrala

In the far southwest of Los Angeles County is the Palos Verde Peninsula. This area is known for its ​​spectacular ocean views and high-priced mansions, but just offshore is an area of ​​highly contaminated sediment. The contaminated sediment lies in the Pacific Ocean at depths of 150 ft. or greater, too deep for human contact. However, the fish found in the Palos Verdes Shelf area contain high concentrations of DDT and PCBs and continue to pose a threat to human health and the natural environment.


Photo by Frankie Orrala

On a recent visit to Royal Palms, an intertidal zone on the Palos Verde Peninsula, I had the opportunity to observe and talk with recreational and subsistence anglers. The coronavirus pandemic seems to have increased the number of these anglers and harvesters, perhaps as they look for an alternative food source for their families, alternative revenue during difficult financial times, or just a recreational escape.

Fishing and collecting are legal in certain areas as long a fishing license is in possession and regulations are respected. Unfortunately, there have also been recent reports of people not following the regulations, such as not having a license, taking above legal bag limits, taking species that are off-limits, or collecting and harvesting in Marine Protected Areas (MPAs), which are off-limits for this type of activity. While a few of the anglers I spoke with had licenses, knew the rules, and knew which species and how many or the sizes they could take, this doesn’t seem to be the case across the board.


Photo by Emily Parker

When healthy, this intertidal zone displays an abundance of life, including mussels, snails, sea urchins, anemones, and fish such as garibaldi, perch, and señoritas. On this particular day, there were groups of families with children enjoying the variety of organisms that can be found in these areas. There were also several anglers who, when asked if they were aware that there are certain fish that people should not eat, they replied no, and that they were there to fish and take home whatever they caught.

Despite concerted efforts from the California Department of Fish & Wildlife and local organizations like Heal the Bay, LA Waterkeeper, and USC Sea Grant, there still seems to be a hurdle in getting information to these anglers, many of whom are people of color or for whom English seems to be their second language. Communities of color tend to be the most impacted by pollution as well as the health impacts of COVID-19. During my time there I shared information with the anglers on which fish are safe to eat and which are not.

So, What Fish Are Safe?

What fish are safe to eat depends on the area your fish is coming from. Fishing areas in the red zone, (meaning higher levels of contamination) include Santa Monica beach south of Santa Monica Pier to Seal Beach Pier in Orange County including the Palos Verde Peninsula. Some fishing areas in the yellow zone include the piers in Ventura, Malibu, Huntington Beach and San Mateo Point. Heal the Bay’s Angler Outreach Program has educated thousands of pier anglers about fish contamination in Southern California and I was able to have the opportunity to educate shoreline anglers on the Palos Verdes Peninsula during this pandemic as well.

The Angler Outreach Program has specifically targeted pier anglers for education because piers concentrate the most pollution-vulnerable anglers, namely subsistence anglers given that fishing licenses are not required for pier fishing. However, with the pandemic forcing the closure of piers, with people looking to stay physically distanced and away from re-opened piers, and economic hardship, we may need to re-think our outreach to make sure we are keeping Angelenos healthy and well-informed about contaminated fish.


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Heal the Bay’s MPA Watch and Outreach Associate, Heather Leigh Curtis, breaks down the science behind pollution bioaccumulation in marine ecosystems, and how local anglers can safely consume fish.

The first time that I was told that the skin of fish caught near Los Angeles could be toxic to eat, the scientist in me was intrigued. Because it is said that fish’s skin can become a “reservoir for toxins,” I wondered if that were additionally true for human skin and I wanted to know what biological mechanisms allowed fish skin to perform this weird function. Perhaps toxins in the water absorb and accumulate in the fish skin? Let’s dive in and investigate. 

The toxins in question here are various molecules known as persistent organic pollutants (POPs), which include the chemicals (DDT) and (PCBs)DDT is an industrial pesticide, and is no longer allowed in the US. PCBs can be found in today’s electrical equipment, but used to be very common and found in insulation, coolants, adhesives, ink, pesticides, and other products. POPs are known for their long-term resistance to decomposition, also known as persistence, as well as their organic nature that allows them to accumulate in the bodies of plants and animals.  

There are many well-documented health and cultural benefits for eating fish, and POPs do not prevent locallycaught fish from being beneficial, but their presence means that local anglers need to be mindful with the types of fish they eat and how they prepare them. Los Angeles is home to many subsistence anglers who rely on fishing for their main source of protein, and these communities are the most vulnerable to POPs.  

It is unfair to ask anglers to change their behavior to protect themselves from pollution that they had no part in creating, and this is a direct example of an environmental justice issue. Where pollution goes is a calculated decision corporations and lawmakers make, and those decision-makers are fully aware of the impacts of those decisions. While POPs are a global concern, it is clear that the majority of public health impacts from this pollution, including cancer and reproductive disorders, are disproportionately experienced by frontline communitieswhich are comprised largely of BIPOC and people of lower socio-economic status.

So, how did these pollutants get in the environment in the first place? 

POPs are a result of local contamination of LA’s sediment, soil, and groundwater. The largest example in LCounty was caused by the Montrose Chemical Corporation, near Torrance. From the 1940s to the 1970s, this factory manufactured DDT and disposed of its waste, including DDT and PCBs, into the sewer system for 28 years, which at the time, released directly into the ocean without treatment. Hundreds of tons of DDT and PCBs were released into the ocean off the Palos Verdes PeninsulaWhile the manufacturing and untreated disposal of DDT has been banned in the United States, the molecule itself still persists in our local water and seafood.  

Now, back to the question about fish skin. POPs are a particular threat in fish because marine and freshwater ecosystems are significant reservoirs for persistent pollutants. POPs are brought to aquatic locations by runoff, wind, or other means, and they stay in those ecosystems sequestered in organic sediments. These sediments are sometimes known as “sinks” because they can harbor POPs for hundreds of years.

These POPs are brought into the food chain by bottom feeding fish. Pollutants accumulate up the food chain, concentrating to levels that can be thousands of times higher than in the water around themotherwise known as bioaccumulationIn addition, plastic pollution is widespread, and further exacerbates the issue. If microplastics are present in the water, POPs adhere to the plastic, concentrate further, and lead to the risk of even higher concentrations of POPs entering the food chain. 

Fish mainly absorb POPs from sediment. Bottom feeding fish stir up sediment to find food, absorbing POPs through their food and digestive tracts as well as their gillsOnce inside the body, POPs dissolve into the fish’s fat for long-term storage. Normal fat stores in fish (and in humans) are located in the liver and the subcutaneous fat, which is the layer of fat directly under the skin. That said, it’s not technically the skin of the fish that stores the pollutants, but the layer of fat just below the skin. When eating potentially contaminated fish, removing the fish skin also removes this layer of fat where the POPs are stored. And that’s why it is recommended to skin certain types of fish caught in LA before eating. 

How does this relate to Heal the Bay? 

Heal the Bay’s Angler Outreach Program educates pier and shore anglers in Los Angeles and Orange County about the risks of consuming fish contaminated with DDT and PCBs. Created in 2003, the program is a component of the Fish Contamination Education Collaboration (FCEC) and managed by the US Environmental Protection Agency (EPA) as part of a far-reaching public education and outreach program. 

What can we do about this pollution? 

Los Angeles is taking measures to reduce pollution. It’s nearly impossible to remove POPs from our environment and wildlife, so the goal is to stop any more from entering. The next storm drain permit, also known as the municipal sperate storm sewer system (MS4) permit, could be strong enough to enforce and reduce local pollution via the regulation of industrial discharge of wastewater into storm drains. A recent supreme court decision  reinforced MS4 permit regulatory standards. 

Individually, the best first step is to educate yourself on which fish are safe to catch and eat   in Los Angeles and how to prepare them safely. To advoate for clean water, you can contact your local water board and share your support for a simple, transparent, measurable, and enforceable MS4 permit that reduces the amount of new pollutants that enter our environment. Read our recent blog on the MS4 permit to learn more and sign up to stay updated on MS4 calls to action.  


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La primera vez que me dijeron que la piel de ciertos peces capturados cerca de Los Ángeles era tóxica para comer, me intrigó. Nunca había escuchado que la piel humana desempeñara un papel de “depósito de toxinas”, y me preguntaba qué propiedades especiales tenía la piel del pescado que le permitían albergar estas toxinas. Mi primer pensamiento fue que quizás las toxinas en el agua absorbidas a traves de la piel se acumulan allí. Al investigar más sobre el tema, esa no fue la respuesta que encontré.

Las toxinas en cuestión aquí son varias moléculas conocidas como contaminantes orgánicos persistentes (COP), que incluyen los químicos (DDT) y (PCB). Los COP son conocidos por su resistencia a la descomposición a largo plazo, también conocida como persistencia, así como por su naturaleza orgánica que les permite acumularse en los cuerpos de plantas y animales.

Hay muchos beneficios culturales y de salud bien documentados para comer pescado y los COP no impiden que los peces capturados localmente sean beneficiosos, pero su presencia significa que los pescadores deben tener en cuenta los tipos de pescado que comen y los métodos de preparación.

Los Ángeles es el hogar de muchos pescadores de subsistencia que dependen de la pesca como fuente principal de proteínas, y estas poblaciones son las más vulnerables a los COP. Estas preocupaciones con las fuentes locales de alimentos capturados en el medio silvestre provienen de la contaminación local de los sedimentos, suelos y aguas subterráneas de Los Ángeles.

El mayor ejemplo de contaminación por COP en el condado de Los Ángeles fue causado por la compañía Montrose Chemical cerca de Torrance. Esta fábrica elaboró DDT y eliminó sus desechos, incluidos DDT y PCB, en el sistema de alcantarillado durante 28 años, que en ese momento se liberaron directamente al océano sin tratamiento. Más de cien toneladas de DDT y once toneladas de PCB fueron liberadas en el océano frente a la península de Palos Verdes. La fabricación y  uso doméstico del DDT se prohibieron en los Estados Unidos en 1972, sin embargo, la molécula misma persiste en nuestra area y en los mariscos hasta el día de hoy.

El Programa Educacional Pesquero (AOP, por sus siglas en inglés) de Heal the Bay educa a los pescadores de muelles y costa en el Condado de Los Ángeles y Condado de Orange, sobre los riesgos de consumir pescados contaminados con DDT y PCB. Creado en el 2003, AOP es un componente del Programa Educacional sobre la Contaminación de Peces (FCEC, por sus siglas en inés) y administrado por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) como parte de un programa de educación pública y divulgación.

Realmente no es justo pedirles a los pescadores o cualquier persona que cambien su comportamiento de esta manera, pero muy pocos aspectos de la contaminación son justas. Si bien los COP son una preocupación mundial, está claro que la mayoría de los impactos de esta contaminación en la salud pública, incluidos el cáncer y los trastornos reproductivos, son desproporcionadamente experimentados por las comunidades de primera línea, que son comunidades compuestas principalmente por personas de color y/o de estatus socioeconómico más bajo.

Ahora, volviendo a la pregunta sobre la piel de pescado. Los COP son una amenaza particular en los peces porque los ecosistemas marinos y los de agua dulce son reservorios importantes de contaminantes persistentes. Los COP son arrastrados a cuerpos acuáticos por escorrentía, viento u otros medios y permanecen en esos ecosistemas secuestrados en los sedimentos orgánicos. Estos sedimentos a veces se conocen como “sumideros” porque pueden albergar COP durante cientos de años, excepto cuando son introducidos en la cadena alimenticia por los peces que se alimentan de los fondos.

Al subir por la cadena alimenticia, estos productos químicos orgánicos se concentran a niveles que pueden ser mucho más altos que el que se encuentra en el agua (también conocida como bioacumulación). Si hay contaminación microplástica en el agua, los COP se adherirán al plástico, se concentrarán más allá y generarán riesgos de concentraciones mayores de COP que ingresen a la cadena alimenticia.

Los peces absorben principalmente los COP de los sedimentos a través de sus vías digestivas y branquias, y solo en pequeña medida a través de su piel. Una vez dentro del cuerpo, los COP son rápidamente “atrapados” por las grasas, donde se disuelven fácilmente para su almacenamiento a largo plazo. Las reservas normales de grasa en los peces (y en los humanos) se encuentran en el hígado y la grasa subcutánea, que es la capa de grasa directamente debajo de la piel y que desempeña un papel en la regulación de la temperatura. Cuando la grasa se descompone debido al hambre u otros factores, los COP se liberan en el torrente sanguíneo y causan daño.

Dicho esto, no es técnicamente la piel del pez lo que almacena los contaminantes, sino la capa subcutánea de grasa justo debajo de la piel. Al quitar la piel del pescado, se elimina esta capa de grasa donde se almacenan los COP. Curiosamente, estas moléculas se comportan y se almacenan de manera similar una vez que ingresan al cuerpo humano a través de su tracto digestivo.

En caso de que esta información te haga sentir mal, Los Ángeles está tomando medidas para reducir la contaminación. Es casi imposible eliminar los COP de nuestro medio ambiente y vida silvestre, por lo que el objetivo es evitar que ingresen más. Existe la esperanza de que el próximo permiso de drenaje pluvial, también conocido como el permiso municipal de alcantarillado pluvial (MS4, por sus siglas en inglés), sea lo suficientemente fuerte y ejecutable como para reducir la contaminación local mediante la regulación de la descarga industrial de aguas residuales en los desagües pluviales. Afortunadamente, una reciente decisión de la Corte Suprema tomada en abril de 2020 (19) reforzó los estándares regulatorios de los permisos MS4 al decir que aplican a las aguas residuales vertidas en las aguas subterráneas, así como a los desagües pluviales.

¿Como puedes ayudar? Lo mejor que puedes hacer es educarte sobre qué peces son seguros para la pesca,  cuales se pueden comer en Los Ángeles y cómo prepararlos de manera segura. Posiblemente, lo mejor que puedes hacer, es comunicarte con la Junta de Agua local y expresar tu apoyo a un simple, transparente, medible y exigible permiso MS4, para reducir la cantidad de nuevos contaminantes que ingresan a nuestro medio ambiente. Lee nuestro blog reciente sobre el permiso MS4 para aprender más información y regístrate para mantenerte actualizado sobre los llamados de acción del MS4 (22).


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