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Heal the Bay Blog

Category: Angler Outreach Program

Necesitamos su ayuda para hacer responsables a los contaminadores y a sus aliados políticos.

Una reciente investigación del LA Times destapó que la corporación contaminadora Montrose no solo vertió medio millón de barriles con residuos contaminados con DDT en la bahía, el doble de lo estimado, sino que junto a agencias del gobierno escondieron el vertido cerca de la isla Catalina durante décadas, exponiendo a personas, animales y ecosistemas marinos enteros a uno de los compuestos químicos tóxicos más peligrosos que se ha hecho nunca.

Heal the Bay está presionando a las agencias y a los cargos electos para que se ocupen de limpiar el DDT y protejan la salud pública.

Foto de LA Times, David Valentine, ROV Jason

Originalmente desarrollado como insecticida, el compuesto químico DDT es conocido hoy en día por su impacto en la salud y la destrucción del medioambiente. El DDT es especialmente devastador porque nunca desaparece. El productor de DDT más grande de los Estados Unidos, Montrose Chemical Corporation, tenía su base en Torrance entre 1947 y 1982. Y durante esa época vertieron cientos de toneladas de residuos tóxicos al océano en la zona de Palos Verdes. Fueron a juicio y terminaron pagando un acuerdo, y el área fue designada como superfund site (zonas contaminadas de Estados Unidos que requieren una respuesta de limpieza a largo plazo por contener contaminantes nocivos) por la EPA en 2000.

Décadas más tarde, nos enteramos de que la misma corporación contaminadora vertió cerca de la isla Catalina el DOBLE de DDT que se había estimado previamente, junto a otros compuestos tóxicos además. Nadie está rindiendo cuentas por ese medio millón de barriles que se están filtrando a nuestro suelo marino hoy en día.

Las agencias gubernamentales necesitan redoblar sus esfuerzos de una forma clara. No nos podemos escurrir de estos desastres del pasado. Y tampoco podemos ignorar los retos que suponen estos compuestos tóxicos para el presente y el futuro.

Las pruebas demuestran que el DDT ha entrado en la cadena alimenticia, afectando la salud de miles de personas que comen alimentos del mar procedentes de la bahía, y también está llevando a especies, como las águilas calvas, hacia la extinción. La comunidad científica y los expertos en salud están preocupados por el impacto a largo plazo de la bioacumulación de DDT en el océano.

LA no puede esperar otra década para lidiar con los compuestos tóxicos en nuestro océano. La crisis climática está acelerando la subida del nivel del mar y las temperaturas, que ya de por sí tienen un impacto suficientemente negativo en el océano y nuestras comunidades.

Heal the Bay está lista para embarcarse en otra batalla para proteger nuestro océano, hacer responsables a los contaminadores, y a mantener al público, especialmente a los pescadores locales y usuarios recreativos del agua, informados sobre los riesgos para la salud del legado tóxico de DDT en LA. Su contribución posibilita nuestra misión de mantener el agua limpia para todos. Done a Heal the Bay.

Traducido por Beatriz Lorenzo


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angler outreach los angeles county

El sur de California ofrece una variedad de muelles con todo tipo de actividades para los lugareños y visitantes, además de servir como lugares privilegiados para la pesca deportiva y de subsistencia. Anteriormente hablamos del muelle de Venice como un favorito de la pesca local. Ahora dirigimos nuestra atención al muelle de Redondo Beach, un muelle preferido por los pescadores para la pesca de macarela que se puede capturar durante el año.

El muelle de Redondo Beach es un hermoso lugar para caminar, disfrutar de la vista al mar, comer y pescar. El muelle fue construido originalmente en 1889 y ha sufrido numerosas interaciones a lo largo de los años. Es único porque es el muelle “interminable” más grande de la costa de California. Se considera “interminable” porque tiene forma de herradura y no tiene un final como un muelle tradicional. Los pescadores son diversos aunque ciertos grupos étnicos como los filipinos son más comunes en el muelle.

Desafortunadamente, este muelle se encuentra dentro de la zona roja, al igual que otros muelles de la Bahía de Santa Mónica, donde ciertos peces no deben consumirse debido a su alto contenido de químicos tóxicos (DDT y PCB) y debido a la proximidad al sitio Superfund Palos Verdes Shelf. Los peces que no deben consumirse son la corvineta blanca, corvineta negra, cabrilla, pejerrey y barracuda.

En una visita reciente en noviembre de 2020, observé plena actividad pesquera, vi familias con niños, que en gran medida desconocían los riesgos de consumir peces contaminado.

Habían carteles con avisos en diferentes partes del muelle que recordaban a los visitantes que mantuvieran una distancia social de 6 pies para reducir la transmisión del coronavirus. A pesar de las señales, muchos de los pescadores no llevaban mascarillas protectoras.

Antes de la pandemia, este muelle operaba las 24 horas del día y era común ver a numerosos grupos de pescadores de subsistencia en la noche pasando largas horas para obtener sus capturas.

Esperamos que los miembros de nuestro Equipo Edcuacional Pesquero pronto pueda continuar educando a nuestra comunidad en los muelles locales sobre los riesgos de consumir pescado contaminado dentro de la zona roja. Por ahora, continuaremos conectándonos con pescadores a través de nuestras publicaciones de blog, redes sociales y presentaciones educativas en inglés y español.

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Southern California offers a variety of piers with all kinds of activities for locals and visitors. Piers also serve as prime spots for sport and subsistence fishing. We previously highlighted Venice Pier as a local fishing favorite. Now we turn our attention to Redondo Beach Pier, a pier favored by anglers for mackerel fishing throughout the year.

Redondo Beach Pier is a beautiful place to walk, enjoy ocean views, eat, and fish. The pier was originally built in 1889 and has undergone numerous iterations over the years. It is unique because it is the largest “endless” pier along the California coast. It is considered “endless” because it is shaped like a horseshoe and does not have an end to it like a traditional pier. Prior to the pandemic, this pier operated 24-hours a day and it was common to see numerous groups of subsistence anglers out at night spending long hours to get their catches. See this recent survey of anglers to learn more about the vibrant community.

Unfortunately Redondo Beach Pier is within the red zone, like other piers in Santa Monica Bay, where certain fish should not be consumed due to their high content of toxic chemicals (DDT and PCBs) and due to the proximity to the Palos Verdes Shelf superfund site. Fish that should not be consumed are the white croaker, black croaker, barred sand bass, topsmelt, and barracuda.

On recent visit to Redondo Beach Pier in November 2020, I observed lots of fishing activity! I saw families with children fishing. There were signs along part of the pier reminding visitors to maintain a social distance of 6 feet to reduce coronavirus transmission. Despite the signs, many of the anglers were not wearing protective face masks. It seemed like anglers were unaware of the contaminated fish risks within the red zone.

We hope our Angler Outreach Team members can continue educating our community at local piers, especially Redondo Beach Pier soon. For now, we will continue to connect with anglers through our blog postssocial media, and educational presentations in English and Spanish.

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El equipo de comunicaciones de Heal the Bay conversó con Shelley Luce, directora ejecutiva de Heal the Bay, y discutió a fondo su reacción a la historia del diario Los Angeles Times que descubrió el vertido de barriles con DDT cerca de la isla Catalina que ocurrió hace más de tres décadas.

¿Cuál es tu reacción al artículo reciente del LA Times sobre la contaminación por DDT en la Bahía de Santa Monica?

Estoy impactada. Conocemos el sitio superfund de Palos Verdes. Fuimos parte de las investigaciones científicas y legales que se realizaron en las décadas los ‘80 y ‘90. En 1990, los EE. UU. y agencias estatales, presentaron una demanda contra Montrose Chemical Corporation y otras tres empresas, que finalmente se resolvió en el 2001. Heal the Bay ayudó a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) a crear el Programa Educacional Pesquero para informar a los pescadores locales de subsistencia sobre cómo los desechos tóxicos contaminan a los peces que capturan para sus familias y cómo mantenerse sano y salvo.

Pero estos barriles de DDT arrojados cerca de Catalina no formaron parte de la discusión.

Se necesitaron años para negociar los requisitos de limpieza para el sitio de Palos Verdes. Es simplemente inimaginable que la EPA, el Departamento de Justicia (DOJ) y la Junta Estatal de Control de Recursos Hídricos sabían sobre la contaminación adicional y no la incluyeron en los requisitos de limpieza y mitigación.

Los impactos de medio millón de barriles con fugas de DDT son de largo plazo.

El DDT es una sustancia química devastadora porque persiste en el medio ambiente y porque puede ingresar a la cadena alimenticia, biomagnificarse, causar daño a un número incalculable de peces, mamíferos marinos y aves, así como tambien a personas en comunidades vulnerables. Este devastador descubrimiento de barriles con DDT en aguas cercanas a la isla de Catalina es otro golpe para nuestro océano. Los océanos ya están afectados por los impactos del cambio climático, calentamiento y acidificación, sobrepesca y por la contaminación de otros productos hechos por el hombre destinados a “mejorar” la vida, como los plásticos, que nunca se biodegradan ni abandonan el medio ambiente.

¿Qué podemos hacer para responsabilizar a los contaminadores?

Es muy dificil. A veces, como organizaciones sin fines de lucro, tenemos que luchar contra corporaciones poco éticas e incluso con nuestros propios gobiernos. Hoy hablamos del DDT de Montrose Chemical Corporation, el mes pasado vimos como a Exide se le permitió alejarse del desastre tóxico que crearon durante tres décadas y que afectó a más de 10,000 propiedades residenciales y a más de 110,000 residentes en el este de Los Angeles, Boyle Heights, Commerce, Bell Gardens, Vernon, Cudahy, Maywood, Bell y Huntington.1

Las corporaciones pueden irse, los funcionarios de gobierno lo pueden hacer tmbien, pero nuestras comunidades se quedan.

Este DDT fue vertido hace décadas y se pudo llegar a un acuerdo para cubrir parte de esa contaminación. Ahora tenemos que renovar esa lucha para que estos contaminadores rindan cuentas.

Comenzaremos preguntando a la EPA, Departamento de Justicia (DOJ,por sus siglas en inglés), Comisión Costera y Junta Estatal de Control de Recursos Hídricos qué jurisdicción tienen para hacer más reclamos contra las partes responsables del vertido de DDT y colaborar con agencias que demuestren que quieren solucionar este problema. Exigimos soluciones y tomaremos medidas para lograrlas.

¿Qué más se necesita hacer para proteger a las comunidades y sus hábitats?

Además de la acción legal, hay tres cosas que debemos hacer:

1. A través de nuestro Programa Educacional Pesquero, Heal the Bay ha educado a más de 170.000 pescadores de muelles y zona costera en los condados de Los Ángeles y Orange sobre los riesgos de consumir peces locales contaminados con DDT y PCB y necesitamos mucha más educación para las personas que dependen de los peces que capturan para alimentar a sus familias. Esto debe estar dirigido para llegar a las personas más vulnerables, en sus propios idiomas y en los lugares donde se sientan cómodos para recibir esta información.

2. Necesitamos un monitoreo más frecuente y extenso de los sedimentos, peces del océano y peces capturados para la venta, para poder determinar los niveles de contaminación que pueden dañar a los animales y a las personas que los consumen.

3. Debemos buscar la forma de limpiar el DDT y PCB que se encuentran en nuestro océano. Sabemos que el proyecto piloto para cubrir parte del sitio de Palos Verdes no fue exitoso, pero no significa que lo olvidemos. La EPA, Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y otras agencias deben convocar a expertos que puedan dar soluciones, hasta encontrar la forma de lidiar con este legado tóxico.

¿Qué crees que debería hacerse? Contáctanos.

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1 East Yard Communities for Environmental Justice



Heal the Bay’s Communications team sat down with Shelley Luce, Heal the Bay CEO and discussed her reaction to the in-depth story in the Los Angeles Times uncovering DDT dumping near Catalina that happened more than three decades ago.

What is your reaction to the recent LA Times article on DDT pollution in the Bay? 

I am shocked. We know about the superfund site off of Palos Verdes. We worked on the scientific and legal investigations in the 1980s and 1990s. We supported U.S. and state agencies in their lawsuit against Montrose Chemical Corporation and three other companies, which was finally settled in 2001. Heal the Bay helped create the Angler Outreach Program to inform local subsistence anglers about the toxic waste that contaminates the fish they are catching to feed their families. 

But these thousands of barrels of DDT dumped near Catalina were not part of the discussion.  

It took years to negotiate the cleanup requirements for the Palos Verdes site. It’s just unfathomable the Environmental Protection Agency (EPA), Department of Justice (DOJ), and the State Water Board all knew about the additional contamination and did not make that part of the cleanup and mitigation requirements.  

The impacts of half a million barrels of leaking DDT are far-reaching.  

DDT is an especially devastating chemical because it never goes away. It gets into ocean animals and concentrates as it moves up the food chain. It harms untold numbers of fish, marine mammals, and birds, as well as people in especially vulnerable communities – people fishing to feed their families.  

And in this time of climate change, this DDT dumped in the waters off Catalina is yet another blow to our ocean. Oceans are already stressed from warming and acidification, as well as overfishing and pollution from products like plastics, that never biodegrade or leave the environment.  

How can we hold polluters accountable? 

It’s so hard. Sometimes as nonprofits we have to fight unethical corporations and our own governments. Today we’re talking about DDT from Montrose Chemical Corporation. Last month we saw Exide Technologies, Inc. was allowed to walk away from the toxic lead and arsenic mess they created for three decades near 110,000+ residents in East LA, Boyle Heights, Commerce, Bell Gardens, Vernon, Cudahy, Maywood, Bell, and Huntington. 1 Support East Yard Communities for Environmental Justice in the fight to hold Exide accountable.

Corporations can leave. Government officials can leave. But our communities stay. 

This DDT was dumped decades ago and a settlement for a portion of the pollution was already reached. Now we will fight again to hold these polluters accountable. We will start by asking the EPA, DOJ, Coastal Commission, and the State Water Board what jurisdiction they have to bring further claims against the parties responsible for the DDT dumping, and by collaborating with agencies who show they want to fix this problem. We demand solutions and will take action to reach them.      

What more needs to be done to protect communities and habitats? 

In addition to legal action, here are three things we must do:   

  1. We need a lot more education for people who rely on fish they catch to feed their families. Heal the Bay’s Angler Outreach Program is the model: we reach the most vulnerable people, in their own languages, and in places where they feel comfortable receiving this information. 
  2. We need more frequent and extensive monitoring of sediment and fish, to track contamination that can harm animals and the people who eat them. Every five years is not enough; we need detailed assessments to understand what is happening to the DDT that is out there.
  3. We must find a way to clean up the DDT and PCBs in our ocean. We know the pilot project to cap the Palos Verdes site was not a success, but that does not mean we walk away. The EPA, NOAA, and other agencies must convene the experts who can come up with the next step and the next, until we find a way to deal with this toxic legacy.   

 Tell us what you think should be done. Contact Us.

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1 East Yard Communities for Environmental Justice



Heal the Bay’s Angler Outreach Program, through the EPA’s Fish Contamination Education Collaborative (FCEC), has been visiting eight Los Angeles County and Orange County piers throughout the last 17 years, talking to anglers about fish contamination and how to stay safe and healthy. Many anglers come to the coast to catch fish to eat for themselves and their families. Our previous research indicates that 78% of pier anglers fish for subsistence. 

To better understand the local angler community, our outreach team collects zip code information from individuals fishing on piers and along the coast. We recently analyzed this survey data from 2018 and 2019. Our findings help us understand where anglers are located and how to better serve them. 

In 2019, we talked to 8,488 anglers and collected zip codes from 3,052 of those anglers. We collect zip codes only from anglers who are surveyed for the first time. Most of the zip codes (3,001) were from California. The rest were likely tourists and visitors. We even talked with some anglers from as far away as Alaska — fishing in Alaska is surely different than LA!

In both 2018 and 2019, one location had the highest density of anglers surveyed: Hawthorne (90250), a city in the South Bay in southwestern LA County bordered by the 105 freeway on the north and the 405 freeway on the west. According to the LA Times and census data, Hawthorne is a diverse area in the South Bay and LA County with a 44.2% Latinx, 32.4% Black, 12.9% White, and 7.6% Asian population 

In both 2018 and 2019, a few areas showed up in the top five zip codes of anglers: Compton and Willowbrook (90222), Long Beach (90805), and South El Monte (91733).  

In both years, many anglers hailed from areas in the San Gabriel Valley, including South El Monte and Rosemead. The demographics of these two areas differ greatly: South El Monte has a predominantly Latinx (86.2%) population; Rosemead has an Asian (48.6%) and Latinx (41%) population. 

It has been widely shown that People of Color are disproportionately impacted by pollution. This environmental injustice includes air pollution, water pollution, waste dumping, oil drilling and refining, fish contamination, and more. Many communities where anglers live have high pollution burdens on CalEnviroScreen, a tool that compiles environmental, health, and socioeconomic information to produce a score showing which communities are most affected by and most vulnerable to pollution. 

It is imperative that our Angler Outreach Program reaches people effectively in order to protect public health. In example, if anglers speak Spanish, Chinese, and Vietnamese as their first language, warning signage and other resources about fish contamination that are written in English may not be effective. Our Angler Outreach Program has employed multilingual team members who directly engage local anglers about fish contamination and how to stay safe. We have produced educational materials and resources in English, Spanish, Chinese, and Vietnamese. 

Using the results of our zip code survey, we created a heat map of where anglers are located in Los Angeles County, and through it we see many opportunities for additional outreach in specific areas. Ensuring there is accessible and relevant information across Heal the Bay’s programs, especially in top angler zip codes, can increase the number of people we reach and maximize impact. 

It is interesting to also use our zip code survey analysis to gauge how effective other Heal the Bay programs are at reaching angler communities. Heal the Bay Aquarium hosted 24 field trips for 1,217 students from schools in the top angler zip codes* in 2017. Heal the Bay’s Speakers Bureau Program gives free talks (previously in-person and now virtually) throughout LA County, and we gave 39 talks to 2,985 people in the top angler zip codes* in 2017. While Heal the Bay conducts outreach and provides education in many of the communities where anglers are located, there is ample room for growth and a lot more to be done! We are excited to continue our analysis and find new ways to engage anglers and their families with helpful information. 

 *Zip codes with 31-80 anglers in 2018 and 2019. 

 

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Learn more about the Angler Outreach Program:



El Programa Educacional Pesquero de Heal the Bay, a través del Grupo Educacional sobre Contaminación de Peces (FCEC, por sus siglas en inglés) de la EPA, ha estado visitando ocho muelles en los condados de Los Ángeles y Orange durante los últimos 17 años, hablando con pescadores sobre la contaminación de peces y cómo mantenerse seguro y saludable. Muchos pescadores vienen a la costa para pescar y alimentar a sus familias. Nuestra investigación anterior indica que el 78% de los pescadores de muelles pescan para subsistir.

Para comprender mejor a la comunidad de pescadores locales, nuestro equipo educacional recopila información de los códigos postales de las personas que pescan en los muelles y a lo largo de la costa. Recientemente analizamos los datos de estas encuesta del 2018 y 2019. Nuestros hallazgos nos ayudarán a comprender major de donde vienen los pescadores y cómo servirlos mejor.

En 2019, hablamos con 8.488 pescadores y recopilamos códigos postales de 3.052 de ellos. Recopilamos códigos postales solo de pescadores que fueron encuestados por primera vez. La mayoría de estos códigos postales (3.001) eran de California. El resto probablemente fueron de turistas y visitantes. Incluso hablamos con algunos de ellos que provenían de lugares tan lejanos como Alaska. ¡Pescar en Alaska es seguramente diferente a LA!

Tanto en el 2018 como en el 2019, una ubicación tuvo la mayor densidad de encuestados: Hawthorne (90250), una ciudad en South Bay en el suroeste del condado de Los Ángeles que limita con la autopista 105 al norte y la autopista 405 al oeste. Según el LA Times y datos de censo, Hawthorne es un área diversa en South Bay y en el condado de Los Ángeles, con una población que consta de 44,2% latinos, 32,4% negros, 12,9% blancos y 7,6% asiáticos.

Tanto en el 2018 como en el 2019, tres códigos postales aparecieron en los cinco principales códigos postales de los pescadores y fueron: Compton y Willowbrook (90222), Long Beach (90805) y South El Monte (91733).

En ambos años, muchos pescadores vinieron de áreas del Valle de San Gabriel, incluyendo South El Monte y Rosemead. La demografía de estas dos áreas es bastante diferente: el South El Monte tiene una población predominantemente latina (86,2%), Rosemead tiene una división más pareja entre las poblaciones asiáticas (48,6%) y latina (41%).

Se ha demostrado ampliamente que las personas de color se ven afectadas de manera desproporcionada por la contaminación. Esta injusticia ambiental incluye la contaminación del aire, agua, vertimiento de desechos, extracción y refinación de petróleo, contaminación de peces y otras. Muchas de las comunidades de donde provienen los pescadores tienen altas cargas de contaminación. En CalEnviroScreen, una herramienta que recopila información ambiental, de salud y socioeconómica para producir un puntaje que muestra las comunidades son más afectadas y las más vulnerables a la contaminación.

Es imperativo que nuestro Programa Educacional Pesquero eduque y llegue a las personas de manera efectiva para proteger la salud pública. Por ejemplo, si los pescadores hablan español, chino y vietnamita como primer idioma, es posible que las señales de advertencia y otros recursos sobre la contaminación de peces no sean efectivos si solo están escritos en inglés.

Nuestro Programa Educacional Pesquero ha empleado a un equipo multilingüe que involucra directamente a los pescadores locales sobre la contaminación de peces y cómo mantenerse a salvo. Hemos producido materiales y recursos educativos en inglés, español, chino y vietnamita.

Utilizando los resultados de nuestra encuesta sobre el código postal, pudimos crear un mapa para saber de dónde vienen los pescadores en el condado de Los Ángeles, y a través de él hemos visto muchas oportunidades de llegar con programas adicionales en áreas específicas. Asegurarse que haya información accesible y relevante en todos los programas de Heal the Bay, podría aumentar la cantidad de personas a las que llegamos y poder maximizar el impacto de nuestro trabajo, especialmente en las áreas de códigos postales de donde provienen la mayor cantidad de pescadores.

Es interesante también poder utilizar nuestro análisis de encuestas de código postal para evaluar la eficacia de otros programas de Heal the Bay y poder llegar a las comunidades de donde provienen los pescadores. En el año 2017, el Acuario de Heal the Bay organizó 24 excursiones para 1,217 estudiantes de escuelas que estuvieron ubicadas en los principales códigos postales de donde provienen los pescadores. En ese mismo año, el programa Speakers Bureau de Heal the Bay ofreció charlas gratuitas (anteriormente en persona y ahora virtualmente) en todo el condado de Los Ángeles, y dimos 39 charlas a 2,985 personas con códigos postales de donde provienen los pescadores. Si bien Heal the Bay lleva a cabo actividades de divulgación y brinda educación en muchas de las comunidades donde se encuentran los pescadores, hay mucho espacio para el crecimiento y mucho más por hacer. Estamos emocionados de continuar nuestro análisis y encontrar nuevas formas de involucrar a los pescadores y sus familias con información útil.

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Aprende más:



Heal the Bay’s Angler Outreach Program Manager, Frankie Orrala, highlights the history and significance of Venice Pier.

The Santa Monica Bay, spanning from Point Dume in Malibu to the Palos Verdes Peninsula, offers spectacular beaches and fabulous scenic views, as well as fishing piers. Several piers stretch out into the bay, in Malibu, Santa Monica, Venice, Manhattan Beach, Hermosa Beach, and Redondo Beach. Because fishing licenses are not required on piers, they are some of the most popular spots for recreational and subsistence (those who are fishing for food for their family/relatives) anglers.

Venice Pier is one of the oldest, most active piers when it comes to Southern California fishing. Venice Pier, built in 1965, was closed for more than a decade starting in 1986 due to damage and disrepair, but was triumphantly re-opened to the public in 1997 thanks to the vocal advocacy of local residents. The restored pier is fully accessible, with lights, benches, and fish cleaning stations. The surface of the pier is made of concrete and has designated areas for wheelchair accessibility. The pier is managed by the City of Los Angeles Department of Parks and Recreation and is open to the public from 6 a.m. until midnight.

Fishing at the Venice Pier is relaxing and many anglers enjoy this place for its tranquility, for the occasional presence of sea lions, dolphins, a variety of seabirds, and because there are no shops or restaurants that disturb the serious anglers’ focus. Over the years, I have observed a number of different species caught off of this pier, including mackerel, sardines, topsmelt, jacksmelt, corbina, white croakers, surfperch, opaleye, rays, and certain types of sharks.

The Venice Fishing Pier attracts a wide diversity of anglers, and you will often hear a variety of languages ​​such as Spanish, Tagalog, Vietnamese, Chinese, and Russian, among others spoken by the fishermen. Heal the Bay has worked on this pier for 17 years through the Angler Outreach Program (AOP), educating anglers about fish contamination in all 5 of these languages, particularly to help educate them about the dangers of consuming fish which contain high levels of contaminants.

If you’ve been to the Venice Pier, you may have noticed that it, as well as other piers in Santa Monica Bay, has signs posted by the U.S. Environmental Protection Agency to inform anglers about the risks of consuming contaminated fish. Venice is within the red zone established by the California Office of Environmental Health Hazard Assessment (OEHHA), which indicates a higher level of health risk from consuming certain fish in these areas. However, many anglers are still unaware that there are certain fish that should not be consumed due to their high levels of DDT, PCBs, and Mercury. One of the goals of the Angler Outreach Program is to educate anglers about the riskiest fish, which are white croaker, topsmelt, barred sand bass, black croaker, and barracuda. Due to high concentrations of contaminants, these fish should not be consumed.

Heal the Bay’s Angler Outreach Team aims to educate pier anglers about the dangers of consuming high-risk fish species, and make recommendations about the consumption of other fish within the red zone. Any other fish that is not on the list of the most contaminated should be consumed according to the regulations established by the health authorities. The safest way to prepare the fish is to only eat the fillet, discarding head, skin, and innards.

While Heal the Bay’s Angler Outreach Program is observing safety measures due to COVID-19, we are still educating folks about the issue through our blog posts, social media, and educational presentations in English and Spanish— and we are eagerly looking forward to a time when we can get back out and talk directly to anglers.

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La bahía de Santa Mónica, que se extiende desde Point Dume en Malibú hasta la península de Palos Verdes, ofrece playas espectaculares y fabulosas vistas panorámicas, así como muelles de pesca que las convierten en destinos deseables para quienes disfrutan de la pesca. Varios muelles se extienden a lo largo de la bahía, en Malibú, Santa Mónica, Venice, Manhattan Beach, Hermosa Beach y Redondo Beach. Debido a que no se requieren licencias de pesca en los muelles, estos son algunos de los lugares más populares para los pescadores recreativos y de subsistencia (aquellos que pescan para alimentar a sus familias).

Venice Pier es uno de los muelles más antiguos y activos en lo que respecta a la pesca en el sur de California. Venice Pier, construido en 1965, estuvo cerrado durante más de una década a partir de 1986 debido a daños y desperfectos, pero fue reabierto triunfalmente al público en 1997 gracias al apoyo de sus residentes locales. El muelle restaurado es totalmente accesible, tiene luces, bancas y estaciones de limpieza para los pescados. La superficie del muelle está hecha de concreto y tiene áreas designadas para personas en sillas de ruedas. El muelle es administrado por el Departamento de Parques y Recreación de la Ciudad de Los Ángeles y está abierto al público desde las 6 a.m. hasta la medianoche.

La pesca en el muelle de Venice es relajante y muchos pescadores disfrutan de este lugar por su tranquilidad, por la presencia ocasional de lobos marinos, delfines, una variedad de aves marinas, y porque no hay tiendas ni restaurantes que perturben la actividad pesquera. A lo largo de los años, he observado varias especies diferentes capturadas en este muelle, incluyendo macarelas, sardinas, topsmelt, jacksmelt, corbina, corvineta blanca, mojarras, opaleye, rayas y ciertos tipos de tiburones.

El muelle de pesca de Venice atrae a una amplia diversidad de pescadores, y a menudo se puede escuchar una variedad de idiomas como español, tagalo, vietnamita, chino y ruso, entre otros que hablan los pescadores. Heal the Bay ha trabajado en este muelle durante 17 años a través del Programa Educaional Pesquero (AOP), por sus siglas en inglés), educando a los pescadores sobre la contaminación de peces en 5 diferentes idiomas, particularmente para ayudarlos a educar sobre los peligros de consumir peces que tienen altos niveles de contaminantes.

Si has estado en el muelle de Venice, es posible que hayas notado que, al igual que otros muelles en la bahía de Santa Mónica, tienen señales colocadas por la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. para informar a los pescadores sobre los riesgos de consumir peces contaminados. Venice se encuentra dentro de la zona roja establecida por la Oficina de Evaluación de Peligros para la Salud Ambiental de California (OEHHA, por sus siglas en inglés), lo que indica un mayor nivel de riesgo para la salud por consumir ciertos peces dentro de esta área. Sin embargo, muchos pescadores desconocen que hay ciertos pescados que no se deben consumir debido a sus altos niveles de DDT, PCB y mercurio. Uno de los objetivos del programa AOP es educar a los pescadores sobre los peces más riesgosos, como son la corvineta blanca, pejerrey, cabrilla, corvineta negra y barracuda. Debido a las altas concentraciones de contaminantes, estos peces no se deben consumir.

El equipo educational de Heal the Bay tiene como objetivo educar a los pescadores de muelles sobre los peligros de consumir especies de peces de alto riesgo y dar recomendaciones sobre el consumo de otros peces dentro de la zona roja. Cualquier otro pez que no esté en la lista de los más contaminados debe consumirse de acuerdo a las normas establecida por las autoridades sanitarias. La forma más segura de preparar el pescado es comer solo el filete, descartando la cabeza, piel y las visceras.

Si bien el Programa Educacional Pesquero de Heal the Bay está observando todo tipo de medida de seguridad debido al COVID-19, todavía continuamos educando a la gente sobre el tema a través de nuestro blog, redes sociales y presentaciones educativas en inglés y español, y esperamos ansiosamente el momento cuando podamos salir y hablar directamente con los pescadores.

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See all of our Angler Outreach Program blogs. 



Foto de Frankie Orrala

En el extremo suroeste del condado de Los Ángeles se encuentra la península de Palos Verdes. Esta área es conocida por su espectacular vista al mar y sus grandes mansiones, pero cerca de la costa hay un área de sedimentos altamente contaminados. El sedimento contaminado se encuentra en el Océano Pacífico a profundidades de 150 pies o más, demasiado profundo para el contacto humano. Sin embargo, los peces que se encuentran en el área de la plataforma Palos Verdes contienen altas concentraciones de DDT y PCB y continúan representando una amenaza para la salud humana y el medio ambiente natural .


Foto de Frankie Orrala

En una visita reciente a Royal Palms, una zona intermareal en la península de Palos Verde, tuve la oportunidad de observar y hablar con pescadores recreativos y de subsistencia. La pandemia del coronavirus parece haber aumentado el número de estos pescadores y recolectores , quizás como fuente alternativa de alimento para sus familias, ingresos alternativos o simplemente un escape recreativo.

La pesca y la recolección son legales en ciertas áreas siempre que se tenga una licencia de pesca y se respeten las regulaciones. Desafortunadamente, también ha habido informes recientes de personas que no siguen las regulaciones, como no tener una licencia, tomar por encima de los límites legales de captura, tomar especies que están fuera de las tallas permitidas o capturar dentro de Áreas Marinas Protegidas (AMP).

 

 


Foto de Emily Parker

Cuando está saludable, esta zona intermareal muestra una abundancia de vida, que incluye mejillones, caracoles, erizos de mar, anémonas y peces como garibaldi, percas y señoritas. En este día en particular, hubo grupos de familias con niños disfrutando de la variedad de organismos que se pueden encontrar en estas áreas. También hubo varios pescadores que, cuando se les preguntó si sabían que hay ciertos pescados que la gente no debería comer, respondieron que no, y que estaban allí para pescar y llevarse a casa lo que pescaran.

A pesar de los esfuerzos concertados del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California y organizaciones locales como Heal the Bay, LA Waterkeeper y USC Sea Grant, todavía parece haber un obstáculo para hacer llegar información a estos pescadores, muchos de los cuales son personas de color o de quien el inglés parece ser su segundo idioma. Las comunidades de color tienden a ser las más afectadas por la contaminación y los impactos en la salud del COVID-19. Durante mi tiempo allí, compartí información con los pescadores sobre qué peces son seguros para comer y cuáles no.

Entonces, ¿qué peces son seguros?

Qué pescado es seguro para comer depende del área de donde proviene el pescado . Las áreas de pesca en la zona roja (lo que significa niveles más altos de contaminación) incluyen la playa de Santa Mónica al sur del muelle de Santa Mónica hasta el muelle de Seal Beach en el condado de Orange, incluida la península de Palos Verdes. Algunas áreas de pesca en la zona amarilla incluyen los muelles en Ventura, Malibu, Huntington Beach y San Mateo Point. El programa educacional pesquero de Heal the Bay ha educado a miles de pescadores de muelle sobre la contaminación de los peces en el sur de California y tuve la oportunidad de educar a pescadores de la costa en la península de Palos Verdes durante esta pandemia también.

El Programa Educacional Pesquero se ha dirigido específicamente a los pescadores de muelle para la educación porque los muelles concentran a los pescadores más vulnerables a la contaminación, los pescadores de subsistencia, dado que no se requieren licencias de pesca para la pesca en los muelles. Sin embargo, con la pandemia que obliga al cierre de los muelles,  las personas buscan mantenerse físicamente distanciadas y alejadas de los muelles reabiertos, y las dificultades económicas, es posible que debamos reconsiderar nuestro programa educacional para asegurarnos de que los Angelinos nos mantenemos sanos y bien informado sobre la contaminación de peces.


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